Una antigua leyenda
señala que los Incas veneraban a los sapos
por sus poderes mágicos. En días festivos,
se arrojaban piezas de oro a los lagos, siendo que
si un sapo saltaba y 'comia' la pieza, éste
se convertía en oro y se le concedía
un deseo al tirador.
Esta leyenda se materializo con el tiempo
en la forma de un popular juego latinoamericano donde
es deber del jugador tirar monedas en una mesa con
diferentes cavidades donde una de ellas tiene a un
'sapo' como receptor. Quien le emboque al sapo, será
el ganador.
El juego del Sapo goza de gran popularidad
en Argentina y fue el mismo espiritú festivo
de aquella leyenda vinculada al arte de jugar que
nos llevo a nombrar este premio en homenaje a este
mítico juego que pertenece a nuestra idiosincracia
lúdica. Insert Coin! |